es war einmal,... un mes de vacío en mi incipiente blog me lleva a un nuevo recorrido por mis memorias...
Recuerdo una noche, casi irreal, en la que seis o siete personajes se encerraron en una casa a escribir, o a transcribir, una revista estudiantil (todo un lujo en aquella época, editar una revista en computador). Cada equipo tenía un dictador (voz clara, lector del manuscrito original), un digitador (buen oído, dedos ágiles, espalda resistente) y un revisor (ojo veloz y avizor, poca pestaña). El trabajo terminó a la madrugada y quedó almacenado en unos cuantos "diskettes" de aquellos doble-cara doble-densidad (2S-HD)... o fue tal vez en un disco duro enorme de 20 megas? Bueno, lo cierto fue que aquella revista nunca vio la luz del día...
Años más tarde, un esfuerzo mucho más coherente dió a luz un primer número de la misma revista (o de su nueva encarnación)... Sin embargo, el esfuerzo del parto fue tal, que el segundo número (trimestral) tardó casi un año en nacer y el tercero nunca llegó... el final feliz existe, pero no me corresponde a mi contarlo...
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Tiempo de vivir, tiempo de reir, tiempo de llorar... tiempo, tiempo, tiempo... es lo único que no logramos controlar. Podemos dibujarle un eje y meterlo en la ecuaciones más complicadas... teóricamente podemos manejarlo, derivarlo, integrarlo, eliminarlo... pero el cotidiano resiste a cualquier manipulación... aquí estoy escribiendo estas disgresiones porque mi tiempo al frente del teclado se reduce... bueno, es tiempo de poner el punto final. Hasta pronto.
Osiris.